El control que los pros de Xbox usan cuando perder por un botón mal colocado no es una opción.
Los joysticks con sensores Hall-Effect son la razón por la que este control no sufre de "stick drift" — el problema que arruina la vida útil de la mayoría de los controles estándar. En vez de eso, cada movimiento se lee con precisión durante años de uso.
Es completamente modular: sticks intercambiables, D-pads distintos y gatillos ajustables con modo hair-trigger para reacciones más rápidas — el tipo de personalización que normalmente solo se ve en controles de torneo hechos a medida.
Cuatro botones remapeables en la parte trasera significan que saltar, agacharse o recargar nunca requieren soltar el stick — una ventaja real en cualquier juego que premie la velocidad de reacción.
"Construido para gente que se toma en serio ganar, no solo jugar." — El Rig, ficha completa